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León I, rey sabio y cuidadoso, reúne a los animales ante el hambre, el miedo y el silencio de los cachorros. Elige a un grupo para enfrentarlo, pero regresan derrotados, con heridas y humillaciones que revelan la dureza del enemigo y obligan a asumir consecuencias. 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El hipopótamo tomaba sol panza arriba  \nsoltando unos bostezos que hacían temblar la tierra.  \nLos osos bailabanal son de una música que sólo ellos oían. La jirafa  \nllevaba sobre su lomo, trotando,  \na los hijos del leopardo.  \nTenían un rey, León I, muy viejo.  \nY, como casi todos los viejos, sabio.  \nNo se enfadabani cuando su hijo Leoncínse negaba  \na tomar clase de rugidosporque decía  \nque era aburridísimo.  \nEl joven león, en vez de rugir, se ponía a imitar el grito de Tarzán que andaba por ahí de rama en rama con sus monos detrás.  \nPero un día  \nse acabó la tranquilidad. Un tigre  \nvenido de lejanas tierrasestaba sembrando el terror entre los súbditos de León I.  \nNo dejaba cebra, jabalí o conejo con vida.  \nDe ese modo,  \nlos demás animales carnívoros de la selva  \nse quedaban sin comer.  \nLos cachorros ya no podían salirde sus casas para jugar y correra sus anchas,  \npor miedo a que los cazara. A una hija del elefanteestuvo a puntode echarle la garra encima  \ny la pobre se llevó tal sustoque se quedó muda.  \nA partir de ese momentono pudo barritarni poco ni mucho.  \n(Esta cosa tan rara, barritar, es lo que hacen los elefantes para expresarse,  \nsiempre y cuando  \nno se hayan quedado mudos como la desdichada elefantita. )  \nFlacos  \npor la falta de alimentos, demacrados  \npor las noches sin dormir, nerviosos  \npor el perpetuo miedo, los animales no encontraban remedio a sus males.  \nPara buscarlo,  \nLeón I los reunió a todosen un claro que había  \nfrente a su cueva-palacio. Se retorcía los bigotes y, por sorprendente que pareciera, pues era muy cuidadoso  \nde su aspecto, llevaba la corona caída sobre una oreja.  \n-Mis amados súbditos  \n-dijo con voz algo trémulaa causa del hambrey el disgusto-:  \nlos he convocado  \npara que entre todostratemos de solucionarla grave situación que estamos padeciendo.  \n-¡Muy bien!  \n-gritaron los animales, entusiasmados.  \n-No podemos seguir soportando la presencia de ese tigre extranjeroque vacía nuestra despensa, nos impide dormir tranquilos y nos convierte  \nen un pueblo temeroso.-¡Y deja mudosa nuestros hijos!  \n-se lamentó el elefante, mientras su hijaasentía con la cabeza.  \nEl rey  \nles dirigió una mirada compasivay continuó:  \n-¡Nuestra dignidad nos obliga a hacerle frente dejando atrás el miedo!  \n-¡Muy bien dicho!  \n-corearon de nuevo.  \n-Siempre hemos sido amantes de la paz.  \nSi alguna vez nos comimos un explorador, fue en épocas de necesidad.  \nPero ya no es posible la paz con un enemigo  \nque nos acosa por todas partes.  \n¡Hay que acabar con él!-¡Bravo!  \n-¡Todos con nuestro rey!  \n-¡Viva León I!  \nEl monarca sonrió satisfechoy preguntó:  \n-¿Quién se ofrece  \npara llevar a cabo esa misión? 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