[{"data":1,"prerenderedAt":-1},["ShallowReactive",2],{"doc-detail-77737-es":3,"doc-seo-77737-110":30,"detail-sidebar-cat-0-es-110":91},{"code":4,"msg":5,"data":6},0,"success",{"doc_id":7,"user_id":8,"nickname":9,"user_avatar":10,"doc_module":4,"category_id":11,"category_name":12,"doc_title":13,"doc_description":14,"doc_content":15,"file_id":16,"file_url":17,"file_type":18,"file_size":19,"view_count":20,"is_deleted":4,"is_public":21,"is_downloadable":21,"audit_status":21,"page_count":22,"language":23,"language_code":24,"site_id":25,"html_lang":24,"table_of_contents":26,"faqs":27,"seo_title":13,"seo_description":14,"update_tm":28,"read_time":29},77737,7971461740886,"Theodore","https://ap-avatar.wpscdn.com/davatar_3d24733baf745e90a7e4bdd5f77d97b2",22,"Relatos y Novelas","La Bestia en la Cueva","Relato de terror ambientado en las profundidades de una cueva laberíntica donde un narrador queda perdido y sin guía. Mientras la antorcha se consume y la oscuridad avanza, recuerda los testimonios sobre quienes buscaban salud en el mundo subterráneo y hallaban la muerte. Sus intentos de atraer al guía se interrumpen al percibir pisadas que no corresponden a un humano: pasos felinos, silencio sobrenatural y la convicción de una amenaza que lo sigue por el rastro del olor.","LIBRO DESCARGADO EN WWW .ELEJANDRIA .COM, TU SITIO WEB DE OBRAS DE  \nDOMINIO PÚBLICO  \n¡ESPERAMOS QUE LO DISFRUTÉIS!  \nLA BESTIA EN LA CUEVA  \nH . P. LOVECRAFT  \nPUBLICADO: 1918  \nFUENTE: EN .WIKISOURCE .ORG  \nTRADUCCIÓN: ELEJANDRÍA  \nTraducido al castellano por Elejandría desde su publicación original en inglés en Junio de  \n1918 en la revista The Vagrant , No . 7  \nLa horrible conclusión que se había ido inmiscuyendo poco a poco en mi confusa y reacia mente era ahora una horrible certeza. Estaba perdido, completamente, irremediablemente perdido en el vasto y laberíntico recovecode la Cueva del Mamut. Por más que me volteara, mi esforzada visión no podía encontrar ningún objeto que me sirviera de guía para seguir el camino. Mi razón ya no podía albergar la más mínima incredulidad en cuantoa que nunca más volvería a contemplar la bendita luz del día, ni a escudriñar las agradables colinas y valles del hermoso mundo exterior. La esperanza había desaparecido. Sin embargo, adoctrinado como estaba por una vidade estudios ﬁlosóﬁcos, mi conducta impasible me producía no poca satisfacción, pues aunque había leído con frecuencia sobre los salvajes frenesíesa los que se veían abocadas las víctimas de situaciones similares, yo no experimenté ninguno de ellos, sino que me quedé tranquilo en cuanto me di cuenta claramente de la pérdida de mi orientación.  \nTampoco la idea de que probablemente me había desviado más allá de los límites de una búsqueda ordinaria me hizo abandonar la compostura ni siquiera por un momento. Si debía morir, reﬂexioné, entonces esta terrible pero majestuosa caverna era un sepulcro tan bienvenido como el que podríaofrecer cualquier cementerio, una concepción que llevaba consigo más tranquilidad que desesperación.  \nMorir de hambre sería mi destino ﬁnal; de esto estaba seguro. Sabía que algunos se habían vuelto locos en circunstancias como éstas, pero yo sentía que ese ﬁnal no sería el mío. Mi desastre no era resultado de ninguna culpa, ya que, sin que el guía lo supiera, me había separado del grupo habitual deturistas y, vagando durante más de una hora por las avenidas prohibidas dela cueva, me había encontrado incapaz de seguir los tortuosos caminos que había seguido desde que abandoné a mis compañeros.  \nMi antorcha ya había empezado a agotarse; pronto me envolvería la negrura total y casi palpable de las entrañas de la tierra. Mientras permanecía en la luz menguante e inestable, me preguntaba ociosamente sobre las circunstancias exactas de mi próximo ﬁn. Recordé los relatos que había oído sobre la colonia de consumidores que, al instalarse en esta gigantesca gruta para encontrar la salud en el aire aparentemente salubre del mundo subterráneo, con su temperatura constante y uniforme, su aire puro y su tranquila tranquilidad, habían encontrado, en cambio, la muerte en forma extraña y  \nespantosa. Había visto los tristes restos de sus mal hechas cabañas cuando pasé por ellas con el grupo, y me había preguntado qué inﬂuencia antinatural ejercería una larga estancia en esta inmensa y silenciosa caverna sobre alguien tan sano y vigoroso como yo.  \nCuando los últimos rayos de mi antorcha se desvanecieron en la oscuridad, resolví no dejar ninguna piedra sin remover, ni descuidar ningún posible medio de escape; así que, haciendo uso de todas las facultades que poseían mis pulmones, empecé a dar una serie de fuertes gritos, con la vana esperanza de atraer la atención del guía con mi clamor. Sin embargo, mientras gritaba, creía en mi corazón que mis gritos eran inútiles, y que mi voz, magniﬁcada y reﬂejada por las innumerables murallas del negro laberintoque me rodeaba, no caía en otros oídos que los míos.  \nSin embargo, mi atención se ﬁjó con un sobresalto cuando me pareció oírel sonido de unos pasos suaves que se acercaban al suelo rocoso de la caverna .  \n¿Estaba mi liberación a punto de cumplirse tan pronto? ¿Todas mis horribles aprensiones habían sido inútiles, y el guía, habiendo notado mi injustiﬁcada ausencia del ","cbCailQ7xwkRQNrg","https://ap.wps.com/l/cbCailQ7xwkRQNrg","pdf",316164,4,1,9,"Spanish","es",110,"# La pérdida en la cueva\n## La antorcha y los presagios\n## Los gritos y las pisadas","[{\"question\":\"¿Por qué el narrador termina perdido en la Cueva del Mamut?\",\"answer\":\"Se aparta del grupo habitual de turistas sin que el guía lo sepa y, al vagar durante más de una hora, pierde la capacidad de seguir los caminos que antes llevaba con sus 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