[{"data":1,"prerenderedAt":-1},["ShallowReactive",2],{"doc-detail-43992-es":3,"doc-seo-43992-110":30,"detail-sidebar-cat-0-es-110":91},{"code":4,"msg":5,"data":6},0,"success",{"doc_id":7,"user_id":8,"nickname":9,"user_avatar":10,"doc_module":4,"category_id":11,"category_name":12,"doc_title":13,"doc_description":14,"doc_content":15,"file_id":16,"file_url":17,"file_type":18,"file_size":19,"view_count":20,"is_deleted":4,"is_public":21,"is_downloadable":21,"audit_status":21,"page_count":22,"language":23,"language_code":24,"site_id":25,"html_lang":24,"table_of_contents":26,"faqs":27,"seo_title":13,"seo_description":14,"update_tm":28,"read_time":29},43992,137441390410,"Hazel","https://ap-avatar.wpscdn.com/avatar/2000252f4ab5702993?_k=1776741390130283984",37,"Literatura","El grillo del hogar Charles Dickens","Relato de Charles Dickens ambientado en el hogar durante una tarde húmeda y fría, donde el narrador compara el inicio de la ebullición del puchero con la aparición del “grillo” que marca la música y la vida del reloj. El texto convierte acciones domésticas en una escena casi teatral: la señora Peerybingle llena el puchero, sufre salpicaduras, y el mecanismo del reloj provoca espasmos en el pequeño segador. La narración equilibra humor, precisión temporal y detalle sensorial.","El Grillo del Hogar  \nPor  \nCharles Dickens  \nPrimer grito  \n-I  \nEmpezó el puchero. No necesito que me contéis lo que la señora Peerybingle dijera; yo me entiendo. Dejad que la señora Peerybingle se pase hasta la consumación de los siglos asegurando la imposibilidad de decidir cuálempezó: yo digo que fue el puchero. Tengo motivos para saberlo. El pucheroempezó cinco minutos antes que el grillo, según el relojito holandés decuadrante barnizado situado en el rincón.  \n¡Como si el reloj no hubiese cesado de tocar! ¡Como si el segadorcido demovimientos convulsivos y bruscos que lo remata, paseando la hoz de derechaa izquierda y luego de izquierda a derecha ante la fachada de su palacio morisco, no hubiese segado medio acre de césped imaginario antes que el grillo hubiese hecho notar su presencia!  \nA decir verdad, no fui nunca terco, como todo el mundo sabe. Por nada del mundo opondría mi opinión personal a la opinión de la señora Peerybingle, sino estuviese perfectamente seguro de lo ocurrido. «Nada me induciría asemejante cosa. Pero se trata de una cuestión de hecho, y el hecho es que el puchero empezó por lo menos cinco minutos antes que el grillo hubiese dadoseñal de vida. Si insistís, apostaré que transcurrieron diez minutos.  \nDejarme contar el caso tal como ocurrió . Es lo que hubiera hecho desde la primera frase a no considerar que si cuento una historia debo empezar por el principio, y ¿cómo queréis que empiece por el principio si no empiezo por lavasija?  \nParecía que la vasija y el grillo luchaban. Una lucha musical, exclusivamente musical. Vais a saber su origen y sus consecuencias.  \nLa señora Peerybingle había salido al obscurecer de una tarde húmeda y fría, haciendo sonar sus zuecos sobre el empedrado lleno de lodo; por ciertoque sus pisadas reproducían groseramente alrededor del patio una porción defiguras circulares de la primera proposición de Euclides. La señora Peerybingle había ido a la fuente a llenar el puchero. De vuelta ya, y quitados los chanclos, que no era poco -por ser los chanclos muy altos y la señora Peerybingle muy pequeña-, puso el puchero al fuego. Entonces perdió susangre fría, o por lo menos olvidó la paciencia que la caracterizaba; porque estando el agua fría como el hielo y hallándose en forma de granizo líquido yescurridizo que se infiltra hasta lo más interno de toda substancia, incluso los círculos de hierro que sostienen los chanclos, no había respetado los dedos del  \npie de la señora Peerybingle, llegando a salpicar sus piernas. Y como precisamente, cuando estamos algo orgullosos de nuestras piernas, y con razón, procuramos con empeño usar medias aseadas, claro está que en principio hallaríamos algo durilla semejante prueba.  \nAdemás, el puchero mostraba una obstinación creciente. No quería dejarseacomodar sobre la barra superior de la rejilla; no quería prestarse tranquilamente a las desigualdades del carbón; se inclinaba hacia adelante con modales de borracho, y vertía entretanto el agua sobre el hogar, con insufriblesandez. Hay más: la tapadera, resistiendo a los dedos de la señora Peerybingle, empezó por girar de arriba abajo, y luego con ingeniosa testarudez, digna de mejor causa, se hundió de lado hasta el fondo del puchero. El cascarón del Royal-George no hizo para salir del agua la mitad de la resistencia monstruosa que la tapadera opuso a los esfuerzos de la señora Peerybingle, antes que ésta pudiese sacarla y colocarla de nuevo en su sitio.  \nY aun entonces el desgraciado puchero se mostró huraño y gruñón, poniendo el asa en aire de desafío, y levantando el pico con burlonaimpertinencia hacia la señora Peerybingle, como si dijese: «No quiero hervir. Nadie me forzará a hervir» .  \nPero la señora Peerybingle, cuyo buen humor había vuelto, se frotó las manos regordetas para sacudir el polvo, y se sentó riendo ante el pucherillo. No obstante, la alegre llama se elevaba y caía sucesivamente, derramandoespléndida claridad sobre el segadorcito colocado en lo alto del reloj holandés,","cbCaicOGFi6VnH6j","https://ap.wps.com/l/cbCaicOGFi6VnH6j","pdf",433078,4,1,80,"Spanish","es",110,"# Primer grito\n## El puchero y el reloj","[{\"question\":\"Qué sostiene el narrador sobre el inicio del puchero y el grillo?\",\"answer\":\"El narrador afirma que el puchero comenzó al menos cinco minutos antes de que el grillo diera señal de vida, y propone incluso que la diferencia podría ser de diez minutos.\"},{\"question\":\"Quién es la señora Peerybingle y qué hace antes de que ocurra el “concierto”?\",\"answer\":\"La señora Peerybingle sale con zuecos, va a la fuente a llenar el puchero y luego lo pone al fuego, enfrentando un contratiempo con el agua fría y la tapadera.\"},{\"question\":\"Por qué el reloj holandés y el pequeño segador provocan un efecto “terrible” en el relato?\",\"answer\":\"El narrador describe que, cuando el 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