[{"data":1,"prerenderedAt":-1},["ShallowReactive",2],{"doc-detail-76248-es":3,"doc-seo-76248-110":30,"detail-sidebar-cat-0-es-110":91},{"code":4,"msg":5,"data":6},0,"success",{"doc_id":7,"user_id":8,"nickname":9,"user_avatar":10,"doc_module":4,"category_id":11,"category_name":12,"doc_title":13,"doc_description":14,"doc_content":15,"file_id":16,"file_url":17,"file_type":18,"file_size":19,"view_count":20,"is_deleted":4,"is_public":21,"is_downloadable":21,"audit_status":21,"page_count":22,"language":23,"language_code":24,"site_id":25,"html_lang":24,"table_of_contents":26,"faqs":27,"seo_title":13,"seo_description":14,"update_tm":28,"read_time":29},76248,687197100911,"Himbo","https://ap-avatar.wpscdn.com/avatar/a000239b6f1da00475?x-image-process=image/resize,m_fixed,w_180,h_180&k=1785132997149421697",37,"Literatura","Carlos VI en la Rápita","Carlos VI en la Rápita, de Benito Pérez Galdós, sitúa la voz narrativa en Tetuán y presenta una reflexión íntima sobre la identidad, la religión y la vida cotidiana en un contexto africano marcado por la confusión personal y los choques culturales. El protagonista describe apodos, su reconstrucción del “ser” y la síntesis de creencias practicadas en distintas castas, además de cuestionar la guerra y las normas sociales que regulan el amor, el matrimonio y la moral colectiva.","LIBRO DESCARGADO EN WWW.ELEJANDRIA.COM, TU SITIO WEB DE OBRAS DE  \nDOMINIO PÚBLICO  \n¡ESPERAMOS QUE LO DISFRUTÉIS!  \nCARLOS VI EN LA RÁPITA  \nBENITO P ÉREZ GALDÓS  \nPUBLICADO: 1905  \nFUENTE: WIKISOURCE  \nEDICIÓN ORIGINAL: VIUDA E HIJOS DE MANUEL TELLO,  \nMADRID, 1905  \nÍ NDICE ( no listados originalmente)  \nI-II-III-IV-V-VI-VII-VIII-IX-X-XI-XII-XIII-XIV-XV-XVI-XVII-XVIII-XIX-XX-XXI-XXII-XXIII-XXIV-XXVXXVI-XXVII-XXVIII-XXIX-XXX  \nCARLOS VI EN LA RÁPITA  \nI  \nTetuán, mes de Adar, año 5620.  \n¡Vive Dios, que no sé ya cómo me llamo! Yahia dicen los del Mellah al verme; Alarcón me saluda con apodos burlescos, Profetángano, Don Bíblico; para algunos moros maleantes soy Djinn, que quiere decir diablillo, geniecillo; y mi venerable amigo el castrense don Toro Godo me ha puesto el remoquete de Confusio (con ese) . Cuando me recojo en mí, y examino y desdoblo mi personalidad, ahora tan envuelta sobre sí propia, vengo a reconocer que soy aquel Juan que vino de España con el Ejército de O'Donnell, trayendo consigo poco más de lo puesto, un humilde y no manchado apellido, que creo era Santiuste, y una condición que tengo por sencilla y mansa, la cual, dividida en cuartos, me da tres partes de galán enamoradizo y un cuartillo de poeta. Tal soy, tal fui. Quiero reconstruir mi ser sintético, y fundar en él la nueva conciencia que necesito al cabo de tantos trastornos, en ésta mi africana vida tanatropellada y exuberante.  \nSi apenas sé cómo me llamo, tampoco me doy clara cuenta de lareligión que profeso, pues las tres que aquí tenemos, confunden en los espacios de mi espíritu sus viejos dogmas y sus ritos pintorescos . Y ved aquí que yo, el hombre de las grandes confusiones, el  \npanteólogo desmemoriado que, al descuidar la fijeza de su nombre, borra con igual descuido los nombres de las cosas, me meto arefundir en una sola creencia las tres que aquí los humanos practican, divididos en castas, familias o rebaños, con sus marcas correspondientes. Adviértase que la síntesis religiosa es para mi uso particular y exclusivo goce, sin ningún prurito de apostolado ni cosa que lo valga. Las tres me mandan que ame a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a mí mismo, y que perdone las ofensas; lastres me señalan la vida perdurable como fin sin fin de nuestro ser, y me ofrecen recompensa o castigo conforme al valor moral de misacciones, mientras me tiene Dios estacado en la sociedad humana, paciendo en las no siempre fértiles praderas de la vida fisiológica.  \nNinguna creencia monoteísta me manda matar ni robar; pero veo que todas violan el precepto en las guerras y trapisondas, mayormente si éstas son traídas por el furor pietista de los pastoresque nos guían en este mundo, y en los caminos para llegar felizmente al otro . Yo ni mato ni robo, y considero la guerra como el pecado mortal de las naciones. En el tratado del amor de mujer manifiestan las tres hermanas... (que así las llamo por no encontrarnombre adecuado con que designar su indudable parentesco) ... manifiestan, digo, divergencias mayores que en otros delicados puntos. Cuál dice que nos casemos con una sola; cuál, que con cuatro; y alguna se nos muestra tan adusta y regañona en lo concerniente al trato mujeril, que, si obedeciéramos con rigor inflexible sus crueles prohibiciones, dentro de un par de siglos nohabría ya mundo para contarlo. Pastores y rebaño infringen contácito acuerdo la inhumana ley que proscribe toda alegría, y así, conel prohibir y el infringir bien alternados, con este ten con ten, como dijo el otro, rebaño y pastores van tirando hasta el fin de los siglos.  \nEn verdad os digo que no me ha costado grandes quebraderos de cabeza encontrar la idea fundente de los distintos criterios con que éste y el otro Decálogo tratan de regular la máquina de nuestraspasiones. Yo cumplo, yo infrinjo conforme a supremos dictados de humanidad viviente y creadora, y al punto me sale la ley de indultoque acalla mi conciencia, reconciliándome con las soberanas leyes ...  \nEspero que es","cbCaina3d10xUM4U","https://ap.wps.com/l/cbCaina3d10xUM4U","pdf",3454497,2,1,211,"Spanish","es",110,"# Carlos VI en la Rápita\n## Tetuán, mes de Adar, año 5620","[{\"question\":\"¿Dónde y cuándo transcurre el inicio del relato?\",\"answer\":\"El texto abre en Tetuán, en el mes de Adar, año 5620. La narración sitúa allí la experiencia del protagonista y su reflexión inicial.\"},{\"question\":\"¿Cómo describe el narrador su identidad y sus nombres?\",\"answer\":\"El narrador afirma no saber ya cómo se llama y enumera los apodos con que lo reconocen distintos grupos. 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