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Una nevada y el ambiente de lunes dan paso a un impacto violento en la calle: un cuerpo alcanzado y el llanto de niños aterrados. La escena desencadena la movilización de Samur y policía municipal, mientras adultos intentan proteger, reanimar y organizar la situación bajo la exigencia de avisar al juez, dejando al protagonista marcado por el miedo y la impotencia.",{"@graph":59,"@context":107},[60,77,98],{"@type":61,"itemListElement":62},"BreadcrumbList",[63,68,71,74],{"item":64,"name":65,"@type":66,"position":67},"https://docshare.wps.com","Home","ListItem",1,{"item":69,"name":9,"@type":66,"position":70},"https://docshare.wps.com/es/document/",2,{"item":72,"name":35,"@type":66,"position":73},"https://docshare.wps.com/es/document/relatos-y-novelas/",3,{"item":75,"name":55,"@type":66,"position":76},"https://docshare.wps.com/es/document/accepted-lies-la-nevada/150087/",4,{"url":75,"name":55,"@type":78,"image":79,"author":84,"headline":55,"publisher":87,"fileFormat":90,"inLanguage":53,"description":57,"dateModified":91,"datePublished":92,"encodingFormat":90,"isAccessibleForFree":93,"interactionStatistic":94},"DigitalDocument",{"url":80,"@type":81,"width":82,"height":83},"https://docshare.wps.com/thumbnails/accepted-lies-la-nevada/150087.png","ImageObject",300,407,{"name":85,"@type":86},"8796093062539","Person",{"url":64,"name":88,"@type":89},"DocShare","Organization","application/pdf","2026-10-05","2026-08-27",true,{"@type":95,"interactionType":96,"userInteractionCount":76},"InteractionCounter",{"@type":97},"ViewAction",{"@type":99,"mainEntity":100},"FAQPage",[101],{"name":102,"@type":103,"acceptedAnswer":104},"Qué indicación dan los servicios de emergencia y la policía?","Question",{"text":105,"@type":106},"Los enfermeros del Samur coordinan la respuesta y el jefe indica que debe avisarse al juez. 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Mihiparvus Iulus sit comes  \nVirgilio, Eneida  \nEa, padre querido, monta sobre mi cuello. Te sostendré en mis hombros. No va a agobiarmeel peso de esta carga. Y pase lo que pase, uno ha de ser el riesgo, una la salvación para los dos. Que a mi lado venga el pequeñoJulo  \n(trad. de Javier de Echave-Sustaeta)  \nA Javier Pradera,  \npor su ejemplar dignidad,  \npor su amistad  \nypor su última sonrisa  \nI  \nLa nevada  \nEn la terraza acristalada del Café de la Plaza, Gabriel Cuneo levantó la mirada de las páginas del diario que estaba leyendo y vio pasar un tropel de niños agitando el aire con sus voces chillonas y alegres. Pensó en el preadolescente Martín, en el colegio con sus compañeros. Pensó en que era lunes y que hasta el sábado por la mañana no lo recogería para pasar otro fin de semana juntos, pero, con todo, su corazón se alegró . Después encendió un cigarrillo y se quedó en actitud distraída al tiempo que exhalaba lentamente el humo, como si le complaciera verlo disiparseen el aire. Cuando se desvaneció, sus ojos se encontraron con el dibujo de una mariposa tallada en el centro de cada una de las grandes lunas de la cristalera que lo protegía del frío y le pareció una mariposa helada. Satisfecho, se inclinó hacia delante en buscade su taza de café negro. En ese momento, un agudo haz de gritos se confundió en sus oídos con un violento chirrido metálico; pero lo que le estremeció fue el sonido duro y seco de un cuerpo alcanzado por un impacto: un sonido grave, funeral y modesto. No quiso echar a correr en dirección al tumulto que se estaba formando en la calle sino que permaneció pegado a la silla, tratando de conjurar lo presentido. Contempló obstinadamente los objetos desplegados sobre la mesa: la taza de café en primer lugar, el periódico abierto, el azucarero, la cucharilla sobre el mármol, bajo la que asomaba una gota oscura, el servilletero de hojas decelulosa, sus propias manos aferradas a los bordes de la mesa deteniendo el primer impulso de saltar adelante. Sólo después de un  \nminuto fue capaz de levantar la cabeza y, acto seguido, se puso en pie. La terraza había quedado vacía y en el interior del café sólo algunos clientes se asomaban para mirar más allá de la cristalera. Gabriel atravesó la terraza en dos zancadas sorteando las mesasy salió al exterior. El frío le recibió cortante. Un numeroso grupo de personas se agolpaba unos metros más allá, en la esquina de la calle, empujándose unos a otros en estado de agitación y manifestando en sus ademanes una ostensible fatalidad.  \nCuando logró abrirse paso enérgicamente entre los viandantesarremolinados, Gabriel se encontró de pronto ante un grupo deniños que lloraban con el miedo marcado en sus caras, y a los que una mujer, evidentemente descompuesta, trataba de proteger haciendo que se juntaran en un corro de protección con la ayudade alguna otra mujer del público. Un par de metros más allá, dos hombres estaban inclinados sobre un bulto diminuto, un cuerpo encogido en el suelo ante el morro de un automóvil; dos hombres, uno de los cuales mostraba un gesto desolado e inerme yel otro, apretándose la cabeza con ambas manos, una lacrimosadesesperación. En esa suerte de espacio detenido en el tiempo componían una estampa siniestra. Gabriel advirtió la presenciaaparte de dos niños cogidos de la mano mirando rígidamente el bulto en el suelo, como si la incredulidad ante lo inconcebible los hubiera inmovilizado frente a la realidad de aquel despojo que unos momentos antes era uno de los suyos, y los atrajo al grupo en el que los demás lloraban estremecidos. La gente hablaba entre sí. Una joven que debía de ser la profesora del colegio gritó a los mirones que se apartaran para poder alejar a los niños dela escena. A pesar de la violencia que ejer","cbCais5Vo2kftcVD","https://ap.wps.com/l/cbCais5Vo2kftcVD","pdf",509113,15,"Spanish","# La nevada\n## Gabriel Cuneo en el Café de la Plaza\n## El impacto y la conmoción de los niños\n## Intervención de Samur y policía municipal","[{\"question\":\"Qué indicación dan los servicios de emergencia y la policía?\",\"answer\":\"Los enfermeros del Samur coordinan la respuesta y el jefe indica que debe avisarse al juez. 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